viernes, 9 de diciembre de 2016

Economía y predicciones

La ciencia tiene como objetivo la descripción de las leyes naturales que rigen los diversos fenómenos, siendo la ley natural el vínculo invariante entre causas y efectos. Como los efectos siguen temporalmente a las causas; conocidas éstas, y la ley natural respectiva, se podrán conocer los efectos; de ahí la posibilidad de predecir parcialmente lo que habrá de suceder.

En el caso de la física, que asocia entes matemáticos a las distintas magnitudes básicas, resulta posible hacer previsiones exactas y concretas. Podemos tomar como ejemplo la siguiente relación:

Espacio recorrido = Velocidad x Tiempo empleado

En cuanto a la utilización de las leyes de la mecánica en cuestiones militares, es imprescindible poder calcular con precisión la trayectoria de un proyectil. Respecto a la aplicación de la resistencia de materiales en la construcción de viviendas y edificios, es imprescindible poder calcular con precisión la cantidad de kilos que puede soportar determinada viga.

De esto surge, como atributo de la ciencia experimental, la capacidad de hacer predicciones como las mencionadas y, adicionalmente, el de permitir descubrir nuevas leyes. Sin embargo, existen ramas de la ciencia en que sólo es necesario, y posible, encontrar vínculos funcionales entre variables sin poder realiza cálculos ni predicciones exactas, y sin la posibilidad de deducir matemáticamente nuevas leyes.

En el caso de la medicina, nos encontramos con descripciones de la siguiente forma:

Nivel de colesterol = f (Alimentos, Ejercicios físicos, otros)

En este caso, los médicos han establecido conceptualmente una relación funcional cualitativa entre el nivel de colesterol y las causas principales que lo favorecen o lo desfavorecen, entre ellos la ingesta de determinados alimentos y el ejercicio físico. Adviértase que en este caso no es factible encontrar una relación matemática explícita como en el caso de la física, por cuanto influyen otros factores además de los mencionados, y bajo influencias particulares poco conocidas.

Tampoco es importante poder predecir exactamente cuánto ha de bajar el nivel de colesterol de un individuo si incrementa en dos horas diarias la cantidad de ejercicios físicos que realiza. Al médico le resulta suficiente conocer las causas que inciden en el nivel de colesterol para aconsejar al paciente acerca de la manera de reducirlo. En el ámbito de la economía, como ciencia social, existen dos tendencias antagónicas. Una es la de quienes tratan de hacer de la economía una ciencia exacta “a imagen y semejanza” de la física; incluso con el atributo de poder realizar predicciones precisas. Otra tendencia es la de quienes consideran que la economía debe imitar un tanto a la medicina, contentándose con poder aconsejar a gobernantes, empresas e individuos, acerca de las decisiones que deben adoptar previendo los efectos posteriores. Mientras que los primeros utilizan bastante matemáticas, los segundos la rechazan como herramienta descriptiva, como es el caso de los adherentes a la Escuela Austriaca de Economía.

Además de la posibilidad de predecir, o no, parcialmente el futuro, las diversas ramas de la ciencia difieren en la posibilidad de experimentar y de calcular. Mientras que la física puede experimentar y calcular en la mayoría de los casos, la astronomía y la economía no pueden realizar experimentos concretos. Sin embargo, pueden comprobar la veracidad de sus hipótesis teniendo presente la información de casos históricos acumulada hasta el momento.

Con la aparición de la computadora digital (antes la computadora analógica) surgió la alternativa de la simulación por computadora; procedimiento que tiende a reemplazar la experimentación y el cálculo en aquellas situaciones en las que no se puede experimentar, y en las que no se puede calcular; ya sea porque no se conocen fórmulas exactas o bien porque los cálculos son muy difíciles de realizar.

Esta vez, principalmente los economistas partidarios de la predicción matemática, han complementado sus modelos matemáticos con la posibilidad predictiva establecida mediante la simulación, manteniéndose la división de criterios antes mencionada, ya que los aspectos psicológicos que determinan las decisiones económicas no son sencillos de cuantificar, siendo éste un aspecto a considerar en los modelos de simulación, que por cierto emplean también ecuaciones matemáticas. Alain Minc escribió: “Las fuerzas restrictivas que se ejercen sobre las economías contemporáneas no les dejan, nadie lo ignora, más que un débil margen de acción, pero el medio punto o el punto suplementario de crecimiento se determinan a partir de la actitud psicológica de los agentes, consumidores, industriales e inversores financieros. El refinamiento de las técnicas de sondeo permite analizar las psicologías colectivas en tiempo real y, por lo tanto, prever el encadenamiento económico que ellas gatillarán con una anticipación de entre uno y tres meses. Dos puntos de ganancia en el índice de consumo de la universidad de Michigan –el non plus ultra de la materia- o tres puntos en el índice de confianza de los industriales, tal como lo mide el INSEE, son sinónimos de una aceleración en los siguientes meses”.

“Pero ¿cómo contentarse con este conocimiento empírico? Miles de economistas dedican millones de horas y hacen correr los programas informáticos más pesados en todo el mundo para comprender la interacción de los factores capital y trabajo sobre el crecimiento. ¿Cuántos se consagran al factor confianza? ¿Qué análisis teóricos ha suscitado su funcionamiento? ¿Qué relaciones entre la confianza, los otros factores de producción y el crecimiento han sido conceptualizadas? La moneda ha tenido sus adivinos; el comercio, sus profetas; los ciclos, los gurúes. ¿Quién es el pope de la confianza? Nadie lo conoce”.

“Sin teoría de la confianza, las acciones se tornan todavía más empíricas que de costumbre. En semejante universo, la palabra recupera un peso inesperado. La palabra de los políticos, de los líderes de opinión, de los periodistas y del propio hombre de la calle. La política se ha convertido, nos guste o no, en un arte del mensaje, y el enorme mastodonte que es el Ministerio de Economía y Finanzas ya no es, en Francia, otra cosa que un ministerio de la palabra” (De “Los profetas de la felicidad”-Editorial Paidós SAICF-Buenos Aires 2005).

Es oportuno mencionar que la simulación por computadora es una ayuda para la toma de decisiones, y no tanto un nuevo método para describir la realidad, o para ampliar el conocimiento teórico. Cuando aparece el “modelo del mundo”, realizado por Dennis L. Meadows y colaboradores, surgen varias controversias por cuanto no faltaron quienes protestaron por las “predicciones apocalípticas” inherentes al modelo, cuando en realidad lo que permitía el modelo era evaluar la incidencia de las distintas variables intervinientes en la descripción del mundo. Víctor L. Urquidi escribió: “Contrariamente al tenor de muchos de los comentarios superficiales que se han hecho a esta obra, y al proyecto que la sustenta, no se trata de un pronóstico apocalíptico, ni para el mundo en su conjunto ni para determinadas partes, sean los países subdesarrollados o los altamente capitalizados. Se trata simplemente de un análisis de una serie de elementos, con sus interacciones, que, según sus tasas de incremento y su importancia relativa, pueden determinar o no que la sociedad que estamos legando a nuestros biznietos y a quienes les sigan pueda ser administrada en forma racional, y represente, si no para todos, al menos para la gran mayoría, una condición de vida aceptable en lo material y plena en lo espiritual” (Del Prólogo de “Los límites del crecimiento” de D. H. Meadows y otros-Fondo de Cultura Económica-México 1972).

Las cinco variables que intervienen en el modelo son: población mundial, producción de alimentos, contaminación ambiental, industrialización y agotamiento de recursos no renovables. Entre las conclusiones que se extraen, en el caso de que “todo siga como hasta ahora”, es que nos dirigimos a una situación catastrófica. Pero también en el modelo aparecen otras alternativas para impedir esa situación. De ahí que sea un modelo adecuado para ayudar en sus decisiones a los gobernantes de los países más influyentes a nivel mundial.

La simulación, como se dijo, es una ayuda para la toma de decisiones, y no una herramienta que pueda servir para realizar avances en el conocimiento teórico (al menos en cuestiones fundamentales). Alain Minc agrega: “Aquello que no es cuantificable no tiene existencia teórica. Ésta es, sin duda, la coartada que se dan los economistas para eludir la confianza. ¿Cómo podrían ellos, que pretenden edificar una ciencia «dura», situada en la misma vertiente que las matemáticas, aceptar consagrar sus trabajos a un concepto apenas a la altura de las ciencias más blandas, la sociología o incluso la propia psicología de los comportamientos? Es preferible, según ellos, permanecer en una vía muerta antes que internarse por caminos mal señalizados. Se equivocan por completo: la confianza es a la economía, y en particular a la economía más contemporánea, lo que el inconsciente fue para la psicología. Pero aún no ha encontrado a su Freud”.

El economista que pretende hacer que su ciencia sea tan exacta y predictiva como la física, no debe olvidar que la exactitud del conocimiento resulta generalmente inversamente proporcional a su importancia. Así, mientras que la física logra avances espectaculares en campos que todavía no tienen un impacto directo en la vida del hombre común, tanto la política como la religión, inexactas y subjetivas al extremo, resultan muchísimo más influyentes (para bien o para mal) que la física en el ámbito de la sociedad.

De la misma manera en que la educación presenta un aspecto científico, al existir la ciencia de la educación, y también un aspecto subjetivo, que da lugar al arte de la educación, la economía admite un núcleo teórico científico general y básico, mientras que también requiere de aspectos subjetivos que implican poder darle cabida en el mundo real, que por cierto requiere habilidades especiales.

Existe un amplio campo para la difusión de la economía, ya que se advierte una separación evidente entre capitalistas y socialistas, y también dentro de la propia tendencia capitalista. De ahí que, si admitimos que hay teorías que están más cerca de la verdad que otras, quienes estén más cerca deben tratar de convencer al resto de ese privilegio cognitivo.