domingo, 3 de abril de 2016

Desvíos y acatamientos a la ortodoxia marxista-leninista

Debido a que el marxismo-leninismo consiste en una ideología que propone una sociedad basada en una organización de la producción, no surgida en forma espontánea desde sus integrantes, sino impuesta artificialmente bajo el fundamento de ciertos dogmas, a lo largo de su historia se han establecido desvíos respecto de tales dogmas (heterodoxia) en la búsqueda de cierta adaptación a la realidad, mientras que la adhesión incondicional a los mismos (ortodoxia) ha requerido de una inusitada violencia ejercida desde el Estado hacia la población.

El marxismo-leninismo atribuye al sistema capitalista, o economía de mercado, la existencia de una necesaria explotación laboral, de ahí que supone que la abolición de la propiedad privada de los medios de producción (socialismo) habría de solucionar tal defecto. Sin embargo, en una economía con mercados desarrollados, el obrero “explotado”, tiene la posibilidad de ir a trabajar a otra empresa, mientras que el empresario “explotador” ha de perder una parte de su capital humano disponible, por lo que tratará de evitar deserciones pagando mejores salarios.

De ahí que las críticas a la economía de mercado se realizan principalmente hacia aquellas situaciones en que no existen suficientes competidores, es decir, cuando todavía no se ha formado un mercado. Una vez establecido, las criticas dejan de tener un sustento valedero y deja de tener sentido el pretexto para la existencia del socialismo. Por otra parte, cuando se aplica el criterio de que todos deben trabajar “según su capacidad” y recibir “según su necesidad”, se requiere de los trabajadores una actitud altruista, es decir, deben trabajar en beneficio del Estado en lugar de hacerlo “egoístamente” en su propio beneficio. Si el empresario sugiere al obrero trabajar “altruistamente” en beneficio de la empresa, se considera que ejerce una “explotación laboral”, pero si es el Estado quien se lo exige (o quienes dirigen al Estado), entonces la misma situación se convierte en virtuosa. De ahí que puede considerarse al socialismo como el sistema por el cual una clase dirigente, a cargo del Estado, explota laboralmente al trabajador convirtiendo en virtuosa una situación detestable en el ámbito privado.

Desde el punto de vista del trabajador, no existe mayor diferencia entre ser explotado laboralmente por un empresario privado a serlo por una empresa del Estado. De ahí que, a lo largo de la historia del comunismo, surgieron protestas laborales que cesaron en cuanto la violencia y el terror pudieron aplacarlas. Una vez que la masa trabajadora fue sometida bajo tal coerción, el trabajo cotidiano se realizó con desgano y mala voluntad, ya que todo individuo carecía de motivaciones materiales y espirituales para trabajar según sus posibilidades.

En épocas de la Primera Guerra Mundial, cuando se produce la Revolución socialista en Rusia, la situación económica estaba muy deteriorada, ya que Rusia participaba en dicha guerra y a eso se le sumaba la guerra civil provocada por los revolucionarios. Ante el hambre que sufre la población, Lenin se vio en la necesidad de abandonar momentáneamente los dogmas marxistas imponiendo la Nueva Política Económica (NEP), consistente en conceder cierta libertad económica a los campesinos rusos. El divulgador socialista Rius escribió al respecto: “Los años 1918, 1919 y 1920 fueron terribles para el pueblo ruso y el nuevo Estado. Guerra civil, hambre, invasión extranjera, carencia de lo más indispensable, falta de materias primas, vandalismo, motines, asesinatos, bloqueo, sabotajes,…”. “En esas condiciones la lucha no era por establecer un sistema socialista, sino simplemente por sobrevivir”.

“Lenin y su equipo plantean una Nueva Política Económica, que escandaliza a los marxistas ortodoxos que no concebían un socialismo con agricultores y comerciantes privados…«No es suficiente el entusiasmo..Sí, hay que contar con ese fervor que engendra una gran revolución, pero unido al interés personal, al estímulo material, a la rentabilidad comercial…» (Lenin)”.

“Por el «Decreto de la tierra» de 1917, las tierras de los nobles y terratenientes quedaron en manos de campesinos de clase media, que no simpatizaban con las ideas socialistas…”.

“Para aliviar el hambre de las ciudades, el gobierno se vio obligado a recoger –a veces sin pagar o fijando un precio que los campesinos creían injusto- todo el trigo producido. Muchos se negaron a entregar el trigo (y fueron condenados a 10 años de prisión), otros dejaron de sembrar y abandonaron las tierras, disminuyendo la producción”.

“Así razonaba Lenin: «Debemos esforzarnos por atender las demandas de los campesinos que no están satisfechos, que están descontentos, y con razón…Se puede satisfacer al pequeño agricultor con dos cosas: en primer lugar precisa cierta libertad de intercambio de mercancías, libertad para el pequeño propietario privado, y en segundo lugar es menester facilitar mercancías y productos…¿Qué sentido puede tener la libertad de intercambio si no hay mercancías que cambiar; y la libertad de comercio si no hay con qué comerciar?»” (De “La perestroika”-Editorial Grijalbo SA-México 1990).

Ante tal situación extrema, Lenin recomendaba una economía de mercado, debido a su indiscutible superioridad respecto de una economía socialista (sin incentivos materiales ni espirituales), contradiciendo a los que todavía hoy sostienen la esperanza de limitar la pobreza oponiéndose al capitalismo y la globalización, promoviendo a la vez el socialismo. Rius agrega: “La Nueva Política Económica pensada por Lenin y Trotsky (llamada en breve la «NEP») contemplaba la libertad de comercio y la posibilidad para el campesino de vender el excedente de sus productos como mejor le pareciera…hasta cierto límite lógico”. “De hecho, la NEP parecía ser una especie de economía mixta, donde los comerciantes y campesinos tenían cierta libertad para fijar precios al margen del Estado. Lo importante en ese momento era darle de comer al hambriento pueblo…”.

“Dentro de lo calculado por Lenin, la NEP resultó exitosa. En noviembre de 1922 Lenin informó al IV Congreso: «¿Cómo están las cosas hoy después de haber implantado la NEP, después de haber concedido a los campesinos la libertad de comercio? La respuesta clara y evidente es que los campesinos han vencido el hambre»”.

Caben dudas respecto de si Lenin hubiese continuado con las reformas mencionadas de no haber fallecido en enero de 1924 por razones de salud. Es decir, si hubiese priorizado el bienestar del pueblo al cumplimiento de los dogmas marxistas. Justamente esto es lo que sucede con el ascenso de Stalin al poder. Elimina la NEP e impone una inusitada violencia. En este aspecto, es un continuador de la táctica de terror impuesta por Lenin. “Para 1929 Stalin había acabado con la NEP. A los trabajadores, comerciantes y artesanos privados les cortaron los créditos bancarios. A las cooperativas, lo mismo, y las ahogaron con impuestos. Los comerciantes privados y campesinos cooperativistas debían pagar las más altas tarifas por el transporte de sus mercaderías. El gobierno anuló todos los contratos de arriendo de empresas estatales. Los precios que el Estado pagaba al campesino por leche, carne y trigo fueron bajados premeditadamente pues el Estado prohibió la venta libre de cereales”.

“En 1929 Stalin prometió convertir en 3 años a la URSS en potencia cerealera…pero en 1932 estalló un hambre masiva que segó millones de vidas en la Unión Soviética. La agricultura soviética no se recuperó hasta 1950”. “Sólo a fines de los años 50 la cantidad de ganado se igualó al nivel de 1926, y eso gracias a las haciendas ganaderas particulares que creó Kruschev”.

“La colectivización forzada terminó de destruir la agricultura. El Estado-pulpo inventado por Stalin confiscó toda la tierra y creó koljoses y sovjoses administrados por el Estado. La pequeña propiedad agrícola desapareció y todo se volvió colectivo. Los campesinos pasaron a ser empleados malpagados del Estado, con normas de producción obligatoria, fijadas desde los escritorios del Partido…y si las normas no se cumplían, todos los campesinos del koljós eran deportados a Siberia…”.

“En 1929 había en la URSS cerca de 2 millones de Kulaks (campesinos ricos) que con sus familias sumaban 8 o 10 millones de personas. A todos ellos se les despojó de sus propiedades y se les impidió el ingreso a las granjas colectivas. El resultado fue casi otra guerra civil…y la muerte de casi 10 millones de gentes”.

La historia del socialismo puede considerarse como una alternancia entre socialistas heterodoxos (que priorizan los resultados concretos) y socialistas ortodoxos (que priorizan los dogmas ideológicos). Así, la China de Mao-Tse-Tung prioriza los dogmas, mientras que la actual China con economía de mercado prioriza los resultados.

La perestroika, impulsada por Mijail Gorbachov, fue un intento de establecer un socialismo sin violencia y con libertad de expresión. Ante la presencia de un líder pacifico, que no inspiraba miedo ni terror, como sus antecesores, el sistema se desplomó.

Un seguidor de Stalin fue Fidel Castro, quien prohibió toda actividad laboral fuera del Estado. Incluso en las épocas en que Gorbachov lideraba la URSS, prohibió el ingreso de revistas soviéticas en castellano para impedir que el pueblo cubano se “contaminara” con las ideas heterodoxas dominantes en la cumbre del Imperio.

Castro reconoció ser el promotor de todas las guerrillas marxistas en Latinoamérica, excepto en México. Algunos integrantes de Montoneros y ERP afirmaron que tenían proyectado, para la Argentina, unos 500.000 “fusilamientos preventivos”, cantidad estimada de posibles opositores ante la instalación y permanencia de la guerrilla en el poder. De haber logrado una victoria militar (deseada por un importante sector de la sociedad argentina) se habría instalado una tiranía a “imagen y semejanza” de la impuesta por los Castro en Cuba, que a su vez es una tiranía a “imagen y semejanza” de la impuesta por Stalin en la URSS. Si bien en Cuba no hubo tantas víctimas, ello se debió a la plena obediencia del pueblo cubano al tomar la decisión de mantenerse con vida. “Un ejército estilo soviético, una educación tipo la URSS, un sistema de salud lo mismo… la constitución, las leyes, las instituciones, los ministerios, el sistema parlamentario, las organizaciones de masas, el sistema sindical, la economía, la agricultura, el Partido, la policía, los campos de trabajo, la prensa…¡todo fue hecho siguiendo el modelo soviético!”.

“Desde 1960, siguiendo el modelo soviético y los consejos de los comunistas cubanos, Fidel cometió el tremendo error de nacionalizar todo en la isla. Desde los bancos hasta los pequeños comercios callejeros…(igual que lo hizo Stalin)”. “No olvidar que los viejos comunistas cubanos tenían la fama de ser más estalinistas que Stalin”.