sábado, 25 de enero de 2014

Ideología para el siglo XXI

En cualquier época, el hombre necesita información para poder adaptarse al medio que habita. Entre toda la información que debe disponer, se encuentra aquella que le ha de permitir establecer un sentido para su vida. Durante gran parte de la historia, la religión bastaba para satisfacer este requisito. En la actualidad, las distintas religiones resultan insuficientes para ese fin, por lo que resulta imprescindible encontrar una ideología de adaptación que resulte accesible al hombre de nuestra época.

Para la elaboración de una ideología de adaptación, se ha de recurrir, entre otras, a las ideas que en épocas pasadas dieron buenos resultados, sólo que deberá encontrarse un “vehículo” distinto a los utilizados en el pasado y que sea capaz de permitir una difusión generalizada. En nuestro caso, a la palabra “ideología” se la ha de asociar a la “ciencia de las ideas”, como una síntesis de información lógicamente coherente y compatible con la realidad.

Deberán considerarse ciertos requisitos básicos que responderán a un sentido eminentemente práctico. Una ideología del siglo XXI debe incorporar la mayor parte de los conocimientos logrados por la ciencia experimental, para tomarlos como punto de partida hacia el establecimiento de una ética natural, y objetiva, que sea independiente de las distintas posturas filosóficas y religiosas adoptadas individualmente. Los aspectos básicos considerados no sólo serán el origen de una perspectiva general, sino que constituirán exigencias que deberá cumplir toda ética de validez universal:

1- Complejidad creciente: Asociada a la Ley cósmica de Complejidad-Consciencia, ha sido descripta por Joël de Rosnay de la siguiente forma: “Pierre Teilhard de Chardin sostiene que la materia del universo está organizada en una larga cadena de complejidad creciente. La cadena comienza en las partículas elementales, sigue con los átomos, las moléculas, las células y los organismos individuales; se extiende finalmente a los agrupamientos complejos constituidos por las sociedades humanas. En cada nivel de complejidad se encuentran los elementos constructivos a partir de los cuales se forma el siguiente, más complejo. Aparentemente, Teilhard de Chardin fue uno de los primeros en subrayar que esta clasificación por orden de complejidad creciente correspondía también a una clasificación cronológica”. (De “La aventura del ser vivo”–Gedisa Editorial-Barcelona 1998).

Esta tendencia implica la existencia de un sentido de la evolución y de una finalidad objetiva del universo. También puede establecerse el sentido de la historia de la humanidad como una serie de intentos por lograr mayores niveles de adaptación.

2- Invariabilidad de la ley natural: Sugerido por Auguste Comte, este principio básico de la ciencia experimental implica que todo lo existente está regido por una ley natural. Dicha ley, como un vínculo invariante entre causas y efectos, da lugar a un orden natural. Así como las leyes humanas se establecen bajo cierto espíritu, o finalidad, podemos decir que Dios puede identificarse con el espíritu de la ley natural. Luego, por ser la ley natural invariante, podemos identificar ciencia con religión natural, ya que se excluye toda interrupción de la misma.

3- Adaptación cultural: El hombre no sólo participa del proceso de la evolución biológica, sino que también está inmerso en un proceso de adaptación cultural al orden natural. Julian Huxley escribió: “Es como si el hombre hubiese sido designado, de repente, director general de la más grande de todas las empresas, la empresa de la evolución, y designado sin preguntarle si necesitaba ese puesto, y sin aviso ni preparación de ninguna clase. Más aún: no puede rechazar ese puesto. Precíselo o no, conozca o no lo que está haciendo, el hecho es que está determinando la futura orientación de la evolución en este mundo. Este es su destino, al que no puede escapar, y cuanto más pronto se dé cuenta de ello y empiece a creer en ello, mejor para todos los interesados” (De “Nuevos odres para el vino nuevo”–Editorial Hermes-Buenos Aires 1959).

Así como el medio biológico presiona a la vida hacia una mayor adaptación, el propio orden natural presiona a la humanidad, a través del sufrimiento, a lograr un mayor nivel de adaptación cultural.

4- Cooperación: Puede decirse que el hombre es un partícipe activo en el proceso de la creación, o formación, de la humanidad, estando en la actualidad en una etapa similar a la descripta en el Génesis bíblico. Henri Bergson escribió: “Lo más sublime que Dios ha creado es haber hecho al hombre cooperador suyo en la creación”. Esta es también una insinuación a darle a nuestra vida un sentido religioso y una finalidad acorde al sentido aparente del universo. La actitud ética tiene sentido cuando previamente se encontró un sentido a nuestra vida.

5- Decisiones accesibles: Epicteto escribió: “De lo existente, unas cosas dependen de nosotros; otras no dependen de nosotros”. La acción ética requiere de sugerencias prácticas que sean accesibles a nuestras decisiones. Si tenemos en cuenta esta restricción, será posible dejar de lado planteamientos de tipo filosófico que no conducen a una acción concreta y que sólo llevan a conflictos sin solución.

6- Acción acorde: La verdadera búsqueda de un objetivo depende de la cantidad de esfuerzo dispuesto para ese logro, teniendo poca importancia las declamaciones y los deseos asociados al respecto.

7- Simplicidad: Toda ética propuesta debe ser accesible a la totalidad de las personas, en forma independiente de su nivel intelectual. De ahí la expresión de Cristo: “Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los listos y las has revelado a los insignificantes” (Mt.)

8- Universalidad: Inmanuel Kant escribió: “Actúa como si el motivo que preside tus actos pudiera convertirse, por obra de tu voluntad, en una ley general”.

9- Amor intelectual a Dios: Baruch de Spinoza escribió: “Pero el amor por una cosa eterna e infinita alimenta el alma con una alegría singular y libre de toda tristeza, lo que hace que sea tan deseable y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas”.

10- Inmortalidad: No sólo la felicidad es un aliciente para el logro de una actitud ética adecuada, sino también la existencia de la inmortalidad, como premio a esa acción. Ignace Lepp escribió: “Pero si no hubiera tal eternidad, mi fe en el mundo recibiría un golpe peligroso. ¿Podría concebirse que el mundo evolucione durante miles de millones de años hasta originar la vida espiritual, consciente de sí misma…para que dicha vida vuelva a caer al fin nuevamente en la nada? Todo mi ser se rebela contra tal hipótesis, que rebajaría y reduciría a un absurdo el mundo, en el que tan firmemente creo” (De “La nueva Tierra”–Ediciones Carlos Lohlé-Buenos Aires 1968).

11- Influencia social: Wolfgang Goethe escribió: “Trata a la gente como si fuera lo que debería ser y la ayudarás a convertirse en lo que es capaz de ser”.

12- Respuesta característica: En los seres humanos existe una respuesta, o actitud, característica. Mediante las cuatro componentes emotivas básicas podemos describir el espectro de las respuestas posibles, y ellas son: amor, odio, egoísmo y negligencia. A la primera le asociamos el Bien, y a las últimas el Mal. De ahí que el éxito de la adaptación cultural del hombre al orden natural, está asociado al predominio del Bien sobre el Mal.

13- Sentimientos humanos: Toda actitud ética estará asociada a los sentimientos humanos. La sugerencia práctica del “Amarás al prójimo como a ti mismo”, puede interpretarse como: “Sentirás las penas y las alegrías de los demás como si fuesen propias”.

14- Razonamiento: Por lo general, las ideologías surgidas de la religión requieren del individuo una previa aceptación del emisor del mensaje, en lugar de adoptar una actitud de duda y de razonamiento. La insuficiencia actual de la fe obliga a que toda nueva ideología de adaptación sea compatible con la lógica y el razonamiento. De esa forma dejará de existir una masiva marginación hacia quienes optan por el razonamiento como etapa previa a la aceptación de nueva información. De todas formas, si alguien logra buenos resultados por el método tradicional de la fe, no se vislumbra inconveniente alguno.

15- Prioridad: De todos los objetivos a lograr, la prioridad debe recaer en la adopción, por parte del individuo, de una actitud cooperativa predominante. Cualquier otro objetivo, sin este logro, resultará insuficiente.

16- Calificación: No resulta necesaria una calificación previa del autor de una propuesta ideológica, ya que debe valorarse la efectividad de la misma en base al criterio de prioridad mencionado.

17- Responsabilidad: Toda persona que tenga capacidad de influir en los demás seres humanos, debe prever adecuadamente los efectos de su influencia ya que, en caso de ser negativa, deberá ser considerado como autor intelectual de estos efectos aun ocasionados por otros. Las posibles buenas intenciones no justifican la falta de previsión.

18- Felicidad: La verdadera felicidad es la que puede compartirse con los demás, de ahí que toda ideología exitosa ha de propagarse especialmente por la notoria mejora del nivel de felicidad.

Quienes buscan solucionar los problemas que aquejan a la mayor parte de los países, coinciden en que debe hallarse, en primer lugar, una ética global, para posteriormente buscar, en cada caso, las soluciones económicas y políticas. Mihajlo Mesarovic y Eduard Pestel escribieron: “Las soluciones no pueden obtenerse por los medios tradicionales confinados a un aspecto aislado del sistema mundial, tal como la economía. Lo que se necesita realmente es nada menos que una completa integración de todos los estratos en nuestra visión jerárquica del desarrollo mundial, esto es una consideración simultanea de todos los aspectos de la evolución de la humanidad, desde los valores y actitudes individuales hasta las condiciones ecológicas y ambientales”.

Donald Wilhelm escribió respecto de los autores citados: “Los autores reclaman «una nueva ética global», que incluirá una conciencia mundial para tratar todos los problemas principales; una nueva perspectiva sobre el uso de los recursos materiales «compatible con la era de la escasez que se aproxima»; y una preocupación por las necesidades de las generaciones futuras orientadas a su supervivencia. La ética global requiere también una nueva actitud hacia la naturaleza «basada en la armonía más que en la conquista. Sólo de esta forma el hombre puede aplicar en la práctica lo que ya está aceptado en la teoría, esto es que el hombre es una parte integral de la naturaleza»” (De “Alternativas creativas frente al comunismo”-EUDEBA-Buenos Aires 1981)