viernes, 10 de agosto de 2012

Contrapedagogía

Además de la falta de interés que los alumnos muestran respecto de la adquisición de conocimientos y de atributos éticos, posiblemente como consecuencia de la pobre valoración social de los mismos, se añade cierto criterio que tiende a ser dominante entre muchos educadores, y que hace que el resultado final del proceso educativo vaya decayendo año a año. Jorge Bosch escribió: “La contracultura alcanza su culminación en la contrapedagogía. Llamo así al conjunto de ideas que, en forma directa e indirecta, contribuyen al debilitamiento de la función que considero primordial en la pedagogía, que es la transmisión del saber, de la cultura y de los mecanismos que hacen posible su renovación, en un sentido que apunte a una mayor calidad de los productos y a una mayor elevación del espíritu” (De “Cultura y contracultura”–Emecé Editores SA-Buenos Aires 1992).

Para tener una idea acerca del criterio antes mencionado, se cita un informe emitido por especialistas de la UNESCO: “El hecho es que, con la óptica de la educación permanente y en el presente estado del saber humano, cada vez constituye un abuso mayor del término dar al enseñante el nombre de maestro, cualquiera que sea el sentido que se le dé a la palabra entre sus múltiples acepciones. Está claro que los enseñantes tienen cada vez menos como tarea única el inculcar conocimientos, y cada vez más el papel de despertar el pensamiento. El enseñante, al lado de sus tareas tradicionales, está llamado a convertirse cada día más en un consejero, un interlocutor; más bien la persona que ayuda a buscar en común los argumentos contradictorios, que la que posee las verdades prefabricadas; deberá dedicar más tiempo y energías a las actividades productivas y creadoras: interacción, discusión, comprensión y estímulo”.

Se estima que la cantidad de conocimientos aportados por las distintas ramas de la ciencia experimental se duplica cada diez años, por lo que existe la necesidad de enseñar mayor cantidad de información en un tiempo similar. De ahí que el educador debe transmitir un conocimiento básico (“ideas prefabricadas” para algunos) que se acrecienta rápidamente. Y ese conocimiento básico no ha de ser algo que se ha de debatir entre maestro y alumno buscando elementos contradictorios. Las actividades productivas y creativas se irán dando luego de que se haya adquirido un nivel de conocimientos básicos previos, pero no en las primeras etapas del aprendizaje. Jorge Bosch escribió:

“Si se pretende con esto dejar en manos del alumno la selección de temas, métodos y vías de confirmación o refutación, esperando que llegue por sus propios medios a descubrir todo el saber científico acumulado durante dos mil años, desde el teorema de Pitágoras hasta las teorías modernas de la constitución de la materia y de la genética, entonces se producirá una decadencia generalizada en la transmisión de la cultura y en poco tiempo la humanidad volverá, en el mejor de los casos, a la beatífica armonía de la era pre-industrial, en las cuales las relaciones de dominación se hallaban sólidamente establecidas”.

La mayor parte de los contenidos de programas que se enseñan en las escuelas, proviene de los aportes de la ciencia experimental. De todos ellos, existe una parte importante que ha sido comprobada fehacientemente y que no es materia de discusión. Sin embargo, muchos suponen que en la ciencia cada nueva teoría “destruye” a las anteriores, lo que en realidad sucede pocas veces. Una nueva teoría reemplaza, o mejora, a una anterior, pero ésta sigue teniendo validez (si fue verificada en su oportunidad). Así, la mecánica de Newton sigue teniendo la validez que siempre tuvo a pesar de las correcciones relativistas y cuánticas que se le han hecho. La biología básica tampoco cambia aún cuando cada día aparezcan hallazgos novedosos. Tampoco la matemática básica ha cambiado desde hace siglos. Jorge Bosch escribió:

“Me parece que una de las principales tareas del enseñante actual consiste en idear las formas adecuadas para transmitir una mayor y más compleja masa de información a una gran cantidad de gente. Este problema no se resuelve con animadores sonrientes y felices que «ayuden a buscar en común los argumentos contradictorios». Con el método de los animadores sonrientes la cantidad de información que se logrará transmitir será cada vez menor y la educación marchará hacia atrás”.

Debido a que predomina en la intelectualidad la búsqueda de la igualdad antes que la búsqueda de la libertad, de la justicia o de la cultura, en todas partes aparece el antagonismo entre dominantes y dominados, entre explotadores y explotados, etc., por lo que se estima necesario tratar de destruir cualquier tipo de vínculo social que se le parezca. De ahí que Jorge Bosch reelabora el artículo de la UNESCO antes citado tratando de interpretar su contenido bajo la perspectiva mencionada:

“En la actualidad, la relación maestro-alumno es un caso particular de la relación dominante-dominado. El maestro ejerce su dominio comportándose en forma autoritaria, inculcando conocimientos y haciendo valer verdades prefabricadas. Hay que romper esta relación, para lo cual el proceso educativo debe centrarse en la interacción, la discusión, la comprensión y el estímulo; el maestro debe ser un consejero y un interlocutor, pero el alumno debe ser quien busque y encuentre el conocimiento”.

Jorge Bosch hace referencia, en el libro citado, a alguien que utiliza la actividad educativa para propagar su postura política, por lo que escribe: “El autor se explaya acerca de la violencia e incurre sin ninguna originalidad en la «teoría» que los terroristas de izquierda han elaborado sobre la violencia. Leemos: «Toda relación de dominación, de explotación, de opresión ya en sí es violencia. No importa que se haga a través de medios drásticos o no». Así se reencuentra el conocido slogan de los terroristas de izquierda: «La violencia de arriba engendra la violencia de abajo». Pero, ¿qué es la violencia de arriba? Ya lo ha dicho Paulo Freire: la dominación, la explotación, la opresión, aunque no se realicen por medios drásticos. La conclusión que se extrae de toda esta «pedagogía» es la siguiente: todo el que se considera explotado tiene derecho a radicalizarse y entonces, por una cuestión de amor, debe reaccionar con violencia. Ésta es una fórmula insurreccional que nada tiene que ver con la pedagogía, evidentemente. Es más bien contrapedagogía”.

Incluso el actual (2012) Ministro de Educación de la Nación, manifiesta como un hecho positivo y “democrático” que estudiantes secundarios hayan tomado bajo su control una escuela secundaria debido a que no están de acuerdo con la forma en que se gestiona, en ese establecimiento, el negocio que expende, durante los recreos, bebidas y alimentos. Si asociamos a cada protesta algún hecho delictivo, podemos imaginarnos la situación a la que se dirige la sociedad. Jorge Bosch agrega: “He defendido la tesis de que la cultura propia de la democracia es la de la más alta calidad, en cuanto que la contracultura es un fenómeno más bien adecuado al populismo”.

La práctica antiautoritaria, que trata de eliminar la “desigualdad” entre maestro y alumno, ha promovido el auge de los siguientes aspectos negativos en la educación:

a) Indisciplina: cada vez en más provincias se prohíbe el uso de amonestaciones, algo muy “autoritario”, lo que resulta ser un estímulo a la indisciplina.
b) Facilismo: el docente habla de “buscar en común elementos contradictorios”, de “no inculcar” conocimientos, de no transmitir “verdades prefabricadas”.
c) Desaliento al mérito y a la competencia: el buen alumno, el que se destaca, crea “desigualdades” y ello no ha de ser permitido.
d) Degradación de los contenidos: se utiliza el criterio de que, con hábitos de investigación, el alumno aprenderá cuando le haga falta. Pero sin conocimientos básicos previos, no puede investigar ni siquiera algo mínimo.

Las sociedades actuales están reaccionando contra el “sistema opresivo” (real o imaginado) de varias décadas atrás. De ahí que se opta por hacer todo lo contrario a lo que antes se hacía, sin tener en cuenta los resultados de antes y los de ahora. Incluso se trata de hacer todo lo contrario a lo que predica la religión cristiana (considerada por muchos como la portadora de la ideología que favorece la “explotación laboral”). El precio que estamos pagando es muy caro.

Existe una lista de “principios tácitos” que predominan en la educación actual y que es oportuno mencionar (de autor anónimo):

1) Principio de bondad: El joven (al estilo del Emilio roussoniano) es naturalmente bueno y, dejado a su libre albedrío, llegará a formarse y educarse adecuadamente. Él, y sólo él, es el artífice de su educación.
2) Principio de comodidad: En su educación debe prescindirse de todo elemento que pueda producirle dolor o sufrimiento, incluso esfuerzo. Sólo por el hecho de existir y asistir ya cumple su deber. (“Al alumno hay que darle lo que le gusta”).
3) Principio de igualdad: Puesto que todos somos iguales, cualquier desviación de esa igualdad se trata como un defecto a corregir. Se adaptarán los sistemas de evaluación de manera que se respete el criterio de igualdad, lo que se consigue graduando las pruebas a las posibilidades de cada alumno (enseñanza individualizada).
4) Principio democratizador: Una decisión es válida si se toma democráticamente. Se sustituye la crítica científica y los criterios lógicos por el valor del consenso.
5) Principio de presunción de responsabilidad: Cualquier problema surgido en el ámbito educativo es debido a la acción incorrecta del profesor, de acuerdo con el principio 1.
6) Principio de inocencia: Cualquier problema provocado presuntamente por un educando, para poder ser corregido, deberá seguir un procedimiento sancionador de complejidad y duración suficiente para que su eficacia correctora sea mínima, de acuerdo con el principio 2.
7) Principio de no autoridad: El profesor asistirá a clase como uno más, desarrollando su función docente en función de la disposición de los demás componentes del grupo y de acuerdo con el principio 4.
8) Principio de igualdad de oportunidades: Finalizado el periodo educativo, todos tendrán los mismos derechos, el mismo sueldo y las mismas oportunidades de ocupar cualquier puesto de trabajo, por riguroso orden de solicitud del mismo.