lunes, 26 de septiembre de 2011

Puntos de partida para una ética natural


A partir del actual nivel de conocimientos aportados por las ciencias sociales y naturales, además del conocimiento que nos brinda la filosofía y la religión, es posible adoptar algunos principios básicos que permitirán establecer una ética natural y objetiva, que sea incluso independiente de las distintas posturas filosóficas y religiosas adoptadas individualmente. Tales aspectos básicos no sólo serán el origen de una perspectiva general, sino que constituirán también requisitos, o limitaciones, que deberá cumplir toda ética de validez universal.

Por lo general, las palabras ética y moral se usan indistintamente. Por ello es necesario mencionar los significados que se les darán en el presente contexto. Así, se considerará como ética al conjunto de principios básicos y sus respectivas sugerencias prácticas a adoptar, mientras que moral ha de ser el grado de acatamiento que un individuo ofrecerá a tal ética propuesta. A continuación se exponen los principios básicos considerados:

Principio de complejidad creciente: También denominado Ley cósmica de Complejidad-Consciencia, ha sido descrito por Joël de Rosnay como sigue: “Pierre Teilhard de Chardin sostiene que la materia del universo está organizada en una larga cadena de complejidad creciente. La cadena comienza en las partículas elementales, sigue con los átomos, las moléculas, las células y los organismos individuales; se extiende finalmente a los agrupamientos complejos constituidos por las sociedades humanas. En cada nivel de complejidad se encuentran los elementos constructivos a partir de los cuales se forma el siguiente, más complejo. Aparentemente, Teilhard de Chardin fue uno de los primeros en subrayar que esta clasificación por orden de complejidad creciente correspondía también a una clasificación cronológica”. (De “La aventura del ser vivo”– Editorial Gedisa SA-Barcelona 1998).

Esta tendencia implica la existencia de un sentido de la evolución y de una finalidad objetiva del universo. También puede establecerse el sentido de la historia de la humanidad como una serie de intentos por lograr mayores niveles de adaptación.

Principio de invariabilidad de la ley natural: Establecido primeramente por Auguste Comte, este principio básico de la ciencia experimental implica que todo lo existente está regido por este tipo de ley. La existencia de una ley natural, como vínculo invariante entre causas y efectos, da lugar a un orden natural emergente. Así como las leyes humanas se establecen bajo cierto espíritu, o finalidad, podemos considerar a Dios como el espíritu que caracteriza la ley natural. Luego, considerando su invariabilidad, podemos identificar ciencia y religión, ya que se excluye toda interrupción de la misma. En este caso ha de ser una religión natural.

Principio de adaptación cultural: El hombre no sólo participa del proceso de la evolución biológica, sino que también está inmerso en un proceso de adaptación cultural al orden natural. Julian Huxley escribió: “Es como si el hombre hubiese sido designado, de repente, director general de la más grande de todas las empresas, la empresa de la evolución, y designado sin preguntarle si necesitaba ese puesto, y sin aviso ni preparación de ninguna clase. Más aún: no puede rechazar ese puesto. Precíselo o no, conozca o no lo que está haciendo, el hecho es que está determinando la futura orientación de la evolución en este mundo. Este es su destino, al que no puede escapar, y cuanto más pronto se dé cuenta de ello y empiece a creer en ello, mejor para todos los interesados” (De “Nuevos odres para el vino nuevo”–Editorial Hermes-Buenos Aires 1959).

Así como el medio presiona a la vida hacia una mayor adaptación, el propio orden natural presiona a la humanidad, a través del sufrimiento, a una mayor adaptación cultural al mismo.

Criterio de cooperación: Podemos decir que el hombre es un partícipe activo en el proceso de la formación de la humanidad, y que el hombre actual está en una etapa similar a la descripta en el Génesis bíblico. Henri Bergson escribió: “Lo más sublime que Dios ha creado es haber hecho al hombre cooperador suyo en la creación”. Ésta es también una insinuación a darle a nuestra vida un sentido religioso y una finalidad acorde al sentido aparente del universo. La actitud ética tiene sentido cuando previamente se encontró un sentido a nuestra vida.

Criterio de las decisiones accesibles: Epicteto escribió: “De lo existente, unas cosas dependen de nosotros; otras no dependen de nosotros”. La acción ética requiere de sugerencias prácticas que sean accesibles a nuestras decisiones. Si tenemos en cuenta esta restricción, es posible dejar de lado muchos planteamientos de tipo filosófico que no conducen a una acción concreta y que sólo llevan a conflictos sin solución.

Criterio de simplicidad: Es evidente que toda ética propuesta debe ser accesible a la totalidad de las personas, en forma independiente de su nivel intelectual. De ahí que Cristo expresó: “Te doy gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los listos y las has revelado a los insignificantes” (Mt.)

Criterio de universalidad: Inmanuel Kant escribió: “Actúa como si el motivo que preside tus actos pudiera convertirse, por obra de tu voluntad, en una ley general”.

Criterio del amor intelectual a Dios: Baruch de Spinoza escribió: “Pero el amor por una cosa eterna e infinita alimenta el alma con una alegría singular y libre de toda tristeza, lo que hace que sea tan deseable y digno de ser buscado con todas nuestras fuerzas” (De “Ética”-Fondo de Cultura Económica-México 1985).

Criterio de inmortalidad: No sólo la felicidad es un aliciente para el logro de una actitud ética adecuada, sino también la existencia de la inmortalidad, como premio a esa acción. Ignace Lepp escribió: “Pero si no hubiera tal eternidad, mi fe en el mundo recibiría un golpe peligroso. ¿Podría concebirse que el mundo evolucione durante miles de millones de años hasta originar la vida espiritual, consciente de sí misma…para que dicha vida vuelva a caer al fin nuevamente en la nada? Todo mi ser se rebela contra tal hipótesis, que rebajaría y reduciría a un absurdo el mundo, en el que tan firmemente creo” (De “La nueva Tierra”–Ediciones Carlos Lohlé-Buenos Aires 1963).

Criterio de la influencia social: Wolfgang Goethe escribió: “Trata a la gente como si fuera lo que debería ser y la ayudarás a convertirse en lo que es capaz de ser”.

Criterio de la actitud característica: En los seres humanos existe una respuesta, o actitud, característica. Mediante cuatro actitudes básicas podemos describir todo el espectro de las respuestas posibles, y ellas son: amor, odio, egoísmo y negligencia. A la primera le asociamos el Bien, y a las últimas el Mal. De ahí que el éxito de la adaptación cultural del hombre al orden natural, está asociado al predominio del Bien sobre el Mal.

Criterio de los sentimientos humanos: es indudable que toda actitud ética deberá basarse en los sentimientos humanos. La sugerencia práctica ha de ser el “Amarás al prójimo como a ti mismo”, que puede también enunciarse como: “Compartirás las penas y las alegrías de los demás como si fuesen propias”.

De esta forma puede observarse que es posible, en principio, establecer una ética natural que puede ser compatible con la religión y también con la ciencia experimental. En este caso, se trata del concepto de actitud, una de las variables de mayor importancia en Psicología Social.

Los recientes hallazgos de la neurociencia permiten vislumbrar que, en un futuro no muy lejano, podrá establecerse un vínculo estrecho entre las funciones del cerebro y las actitudes básicas del hombre, tal el caso de las neuronas espejo y el proceso de la empatía.